Cómo aprovechar una avería para mejorar nuestra moto

En el último viaje que hice con la Vespa, como contaba en el anterior post, empezó a fallar el embrague y me dio algún que otro susto bajando puertos. Tras veinticinco años y muchos kilómetros esta fue la primera avería. Con tan buen historial bien merecía una reparación y una buena revisión general.

Se me ocurrió que para reparar el embrague y revisar todo a fondo lo mejor era extraer el motor y así trabajar con mayor comodidad.

A desmontar se ha dicho. Para sacar el motor de la Vespa primero hay que soltar todas las conexiones eléctricas, depósito, alimentación del carburador, sirgas, escape y por último el amortiguador trasero y el bulón que hace de eje del basculante.

Comencé por quitar lo superfluo, luego el depósito, filtro de aire, el tubo de alimentación de gasolina, las sirgas del acelerador y del estarter y el tubo de entrada de aire al filtro.

Seguí con las sirgas del cambio, embrague y freno trasero. Después solté los terminales del estator del generador de corriente para el alumbrado y la bobina de encendido.

Finalmente ya solo quedaba soltar el amortiguador trastero y sacar el bulón que une el motor al chasis.

Bueno, pues ya tenemos el motor fuera. Ahora a casa con el a trabajar cómodamente y sin prisas.

Ya en casa lo primero que hice fue limpiar bien el motor por fuera y sacar el embrague. Lo de la limpieza vino muy bien. Te aseguro que por la parte que no se ve cuando está en la moto había una capa de un dedo de grosor de grasa y polvo.

Embrague fuera. Ahora toca desmontarlo y ver el estado de los discos. Para desmontarlo me bastó con soltar el circlip que sujeta discos y separadores dentro de la carcasa.

Curiosamente los discos estaban en buen estado. Yo pensaba que el embrague empezó a patinar por el desgaste de estos, pero no era así.

El culpable era otro. La avería estaba en la campana de empuje interior. La pieza que se ve en la foto. Los dientes se habían deformado y no deslizaban bien por dentro la campana exterior.

Esos dientes tienen que deslizar al entrar y salir con suavidad dentro de otros en los que encajan perfectamente. Cómo se habían deformado, cuando yo presionaba la maneta del embrague la campana interior entraba y los discos se separaban, pero se quedaba atascada y a los muelles les costaba devolverla a su sitio para presionar los discos de nuevo.

Bien. Pues campana nueva y problema solucionado. A montar el embrague de nuevo.

Para montarlo me hice un invento con un tornillo, unas arandelas gordas y una tuerca. Así se pueden comprimir los muelles y poner el circlip de sujeción con facilidad.

La avería ya estaba solucionada, pero hacía tiempo que quería limpiar la carbonilla de la culata y de la cabeza del pistón. También llevaba tiempo pensando en optimizar el motor para conseguir mayor rendimiento sin ningún tipo de trucaje. Así que a seguir desmontando cosas. Primero fuera el aceite de la caja de cambios.

En un momento ya tenía el motor abierto.

Una vez abierto continué desmontando más.

Engranajes de la caja de cambios, cigüeñal… todo.

Buen momento también para echar un vistazo al cableado de las bobinas del estator. El aislante se deshacía con solo mirarlo, sale más a cuenta cambiar todo que sanear solo los cables, así que plato de bobinas con sus conexiones nuevo.

También la cruceta del selector del cambio presentaba un importante desgaste en sus puntas. Eso con un poco más de tiempo habría hecho que se saltaran las marchas. Otra cosa para cambiar.

Además los segmentos estaban en las últimas, por lo que en lugar de solo cambiarlos compré un cilindro y un pistón con sus segmentos, todo nuevo.

Lo bueno que tiene la Vespa es que los recambios originales son baratos. Cilindro y pistón nuevos salen por 140€.

Mientras esperaba a que me llegasen los repuestos me dediqué a limpiar y optimizar el motor.

Con mucha paciencia pulí al espejo las lumbreras de admisión.

Lo mismo hice con el cigüeñal y la biela, todo pulido al espejo.

Esto en un motor de cuatro tiempos no sirve de mucho, pero en uno de dos tiempos marca una buena diferencia.

Mientras estaba entretenido en todo esto fueron llegando las piezas nuevas. Así que ya podía comenzar a montar todo.

La cruceta nueva del selector del cambio…

Todos los engranajes de la caja de cambios y el cigüeñal con juntas nuevas…

El estator nuevo…

Cilindro, pistón, culata… todo

Antes de montar el carburador lo limpié bien desmontándolo entero.

Y por fin quedó montado el motor.

Llegó el momento de ponerlo otra vez en la moto.

Una vez sujeto al chasis toca conectar todo lo que había soltado.

Parte eléctrica…

Amortiguador y sirgas…

Hasta que por fin está todo. Ya solo queda probar y dar una vuelta para comprobar que todo funciona correctamente.

Si ves el vídeo comprobarás que así fue.

También aproveché la ocasión para tapizar el asiento.

La verdad es que ya le hacía falta.

Yo creo que quedó muy bien.

Lo último que hice fue quitarle el carenado que llevo para el invierno y ponerle el “traje de verano”.

Después de todo esto no solo me quedó la Vespa nueva. Ahora se nota que el motor gira mucho más fino, además se nota que tiene más comprensión.

Aún no es conveniente exprimirlo para ver cuánto se ha ganado, hay que hacer un rodaje como si fuese nuevo, pero se nota que la moto va bastante más desahogada. Ya está lista para otros veinticinco años más.

Dioni Salavera

3 comentarios sobre “Cómo aprovechar una avería para mejorar nuestra moto

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