Aventuras de viaje con mi Vespa

Vista desde Aliaga

Cuando hacemos un viaje en moto la mayoría de las veces transcurre todo como habíamos planeado o incluso mejor. Hay otras ocasiones en las que parece que las complicaciones se van sucediendo una tras otra y todo se complica. Este último fue el caso en mi viaje con la Vespa el fin de semana pasado para ir de nuevo a Oropesa. ¿Qué hacer en esos casos? Continúa leyendo y verás lo que hice yo.

Puerto de San Just

Al principio todo iba bien. Salí a las dos de la tarde de Zaragoza. La Vespa iba de maravilla, había llenado el depósito y además tenía un bidón con diez litros de gasolina por si no encontraba gasolineras en la ruta prevista. Tenía el fin de semana por delante y cientos de kilómetros que recorrer por maravillosas carreteras.

Pasé por Utrillas, ya en Teruel. Allí tocó repostar de nuevo y seguí ascendiendo el puerto de San Just. En la cima hacía bastante viento.

Carretera de Aliaga

Abandoné esa carretera un poco más adelante para dirigirme a Aliaga, donde tenía previsto parar a comer algo. No he mencionado que había salido directamente desde mi trabajo.

Llegando a Aliaga

Conforme me iba acercando a Aliaga fui encontrando curiosas formaciones geológicas a lo largo de la carretera. Si no conoces esta zona te diré que es muy recomendable. Es tan bonita como poco poblada.

Vista desde Aliaga

Por fin en Aliaga paré a comer. Es un pueblo tranquilo con unos paisajes hermosos de los que disfrutar.

Comiendo en Aliaga

Allí me deleité mirando aquellos parajes mientras comía mi bocadillo de jamón. Fue un buen momento lleno de paz y serenidad.

Una vez terminado el menú me dispuse a continuar mi camino. Como la vez anterior iría parando a fotografiar todo lo que me gustase. Así fui haciendo. No me negarás que esta carretera merece ser inmortalizada.

Tramo entre Aliaga y la Central Térmica

Minutos después de reanudar la ruta pasé frente a un gran edificio que sorprende encontrar allí, por lo grande que es y por su aspecto fantasmagórico. Se trata de la antigua central térmica de Aliaga.

Central térmica de Aliaga

¿Qué hace allí semejante construcción? No puedes pasar por delante y dejar de mirarla. Su magnitud y su aspecto imponen.

En su día fue la más importante y moderna central térmica de España. Se construyó entre 1949 y 1952 para aprovechar el carbón de las minas de la zona en la producción de electricidad y daba trabajo de forma directa e indirecta a miles de personas. Estuvo en servicio hasta 1982. A partir de ese momento cayo en el olvido y así permanece hasta el día de hoy, abandonada y con aspecto de escenario de película de terror.

Puerto de Majalinos

Dejé atrás la antigua central y subí el Puerto de Majalinos. Casi todo este recorrido está a una altitud considerable.

Poco a poco fue pasando el día de soleado y caluroso a nublado y fresco, cosa que agradecí. Era todo bueno menos el asfalto, que hace alguna década que necesita un reasfaltado. Tenlo en cuenta si vas a venir por estos lares con una moto deportiva, porque será una tortura.

Con la Vespa iba despacio pero bastante bien. Se ve que las carreteras eran más o menos así cuando esta moto fue diseñada.

Puerto de Majalinos

Mi intención era llegar a Ejulve y desde allí dirigirme a Cantavieja, pero cuando llegué al cruce, junto al cartel que indicaba a Cantavieja había otro que decía “CARRETERA CORTADA POR OBRAS”. A partir de aquí todo se empezó a torcer.

Me negué a dar media vuelta y volver a Aliaga. Esa habría sido una opción para llegar a Cantavieja pasando por Miravete de la Sierra, pero preferí continuar en dirección a Alcorisa para luego desviarme por Castellote. Todos los pueblos que te estoy nombrando son dignos de ver y lo querrás hacer si buscas información sobre ellos.

No tardé en llegar al cruce de Castellote. Hacia esa dirección indicaba un cartel de rutas moteras. Ya te decía que esta ruta por El Maestrazgo merece la pena.

Desvío a Castellote

La carretera cortada por obras no sería la única anécdota del viaje. Al poco de salir de Castellote se paró la Vespa. Así, porque si.

Bueno, no pasa nada. Alguna vez me ha pasado que yendo con una mezcla rica en aceite se ha engrasado la bujía. Como en otras ocasiones cambié la bujía y la moto arrancó sin problema. Por curiosidad miré el móvil y no tenía cobertura, menos mal que se puso en marcha.

Al meter primera y arrancar escuché un extraño gruñido que duró un segundo. Qué raro, pensé. Nunca había hecho ese ruido la moto. A todo esto, el día iba empeorando y comenzó a llover aunque no muy fuerte.

El tiempo empeora

Hasta que llegué a un pueblo ya de la provincia de Castellón llamado Olacau del Rey. Allí comenzó a caer una tromba de agua más que considerable. Justo en ese momento pasé junto a una casa del pueblo que tenía un porche en el que me refugié hasta que paró la lluvia unos quince minutos después.

Esperando allí vi llegar a unos moteros valencianos sobre una GS500. Se habían calado hasta los huesos, pero afortunadamente estaban alojados en una casa de turismo rural del pueblo.

En algunos tramos llovió fuerte

Bien. Parece que ya no pueden pasar mas cosas, pensé yo. Pero si que podían pasar y pasaron.

El suelo estaba mojado por la lluvia que había caído y comencé a bajar un pequeño puerto. Bajaba en tercera y fui a reducir a segunda a la entrada de una curva de 180 grados, pero fue como si en lugar de engranar segunda hubiese puesto el punto muerto. Solo pude frenar con el freno trasero.

¿Has intentado frenar en una Vespa con el suelo y los frenos mojados? En esas condiciones los frenos son o todo o nada. No son dosificables como ahora estamos a costumbrados en las motos modernas. Tomando la curva se bloqueó la rueda trasera un par de veces. No veas cómo culeó la moto, pero no me fui al suelo. Sinceramente creo que fue una mezcla de habilidad y suerte.

Me detuve un poco más adelante para ver qué había pasado y descubrí que los discos de embrague patinaban. De ahí el gruñido que había escuchado un rato antes. Miré el móvil otra vez y seguía sin cobertura, así que había que continuar como fuese.

Por suerte el embrague patinaba solo con las reacciones algo bruscas, como reducir en bajadas o arrancar un poco más fuerte de lo normal. La clave era seguir con la mayor suavidad posible.

Ya cerca de Mirambel pensé que todo se había puesto en contra de que llegase a Cantavieja. En esa dirección el cielo estaba negro como la noche, por lo que decidí dar la vuelta para ir a Forcall, pueblo por el que había pasado tres días antes. Por allí se veía el cielo más despejado. Luego bajé el Coll de Ares tirando mucho de freno para no tener que reducir.

Paré en una gasolinera a repostar otra vez y un señor entrado en años que me atendió se alegró mucho de ver una Vespa. Me contó algunas batallitas de juventud con la que el tuvo que me encantaron. También me dijo que menos mal que no había ido por Cantavieja, porque la tormenta que había caído por allí mientras yo iba por el otro lado debió de ser mundial. Me dio la risa al comprobar que las cosas podrían haber ido peor.

Llegué a Oropesa, donde me esperaba mi familia siete horas después de salir de Zaragoza, cansado pero contento y satisfecho por haber conseguido llegar superando todos los contratiempos.

El día siguiente tenía que volver a casa. Parecía que mientras fuese con suavidad el embrague de la Vespa podría aguantar, así que decidí volver con la moto. Eso si, por lugares más civilizados que el día anterior y con cobertura de móvil por si necesitaba llamar a la grúa.

El domingo se estaba poniendo feo

El día de la vuelta se estaba poniendo feo en Oropesa, por lo que salí nada más comer con la idea de evitar las tormentas. Así solo me cayeron dos, pero por lo que me contaron, más tarde habría sido peor.

Momento de empezar la vuelta a casa

En el momento de partir mi mayor preocupación era el Puerto del Querol. Pensaba que con el embrague en esas condiciones podría subirlo con cuidado, pero no las tenía todas conmigo.  Lo que si tenía más seguro era que si conseguía subir la moto aguantaría el resto del camino y, afortunadamente así fue.

Pensaba ir por Alcañiz, pero el aspecto del cielo me hizo cambiar de idea y fui por Zorita. Llegando a este pueblo se puso a llover bien y me metí al casco urbano para refugiarme en el antiguo lavadero municipal hasta que parase.

Paró de llover y continué hasta Aguaviva, donde pensaba llenar el depósito una vez más, pero, ¿qué pasó? Gasolinera cerrada domingos y festivos y yo en reserva desde hacía un rato ya. Menos mal que llevaba el bidón de gasolina para casos así, ya me ha hecho falta más de una vez.

Mientras estaba descansando en Aguaviva pasaron dos moteros que me reconocieron y me saludaron. Eso me alegró la tarde y me subió la moral.

Tramo entre Andorra y Albalate. Puerto de la Calzada

Desde aguaviva paré solo una vez para hacer una foto. No hice tantas como pensaba al ir y al volver. Lo cierto es que entre las tormentas, el embrague y demás no estaba la cosa como para detenerme muchas veces.

Ya iba entre Andorra y Lécera cuando me cayó otra tormenta mas. En ese momento ya me daba igual que lloviese o no. Iba con la chaqueta de verano, que no es impermeable y no quise ni parar a ponerme el chubasquero. Paró pronto la lluvia y antes de llegar a Zaragoza ya estaba completamente seco.

Por fin en casa

Por fin en el garaje de casa le di unas palmaditas a la Vespa en señal de agradecimiento por no haberme dejado tirado a pesar de esos pequeños achaques que tuvo. Fue como quien acaricia a su caballo cuando se ha portado bien.

Al día siguiente de terminar este viaje compré el conjunto de embrague, discos, separadores y muelles. Todo por 22 Euros. Así da gusto. Ya solo me queda encontrar el momento para cambiárselo y hacerle alguna cosilla más que le vendrá bien para que la aventura de viajar con ella continúe.

Pues esta fue la experiencia de este viaje. Nada que ver con cómo fue unos días antes, pero aún con las dificultades que tuve estoy contento de haberlo hecho y lo volvería a hacer.

Que no te venzan los inconvenientes para viajar en moto. No te rindas y busca la salida para cada situación.

Espero que te haya gustado mi pequeño viaje/aventura tanto como a mi.

Otro viaje para recordar

 

Dioni Salavera.

2 comentarios sobre “Aventuras de viaje con mi Vespa

Agrega el tuyo

  1. El sábado estuve con un amigo por esta zona, estuve atento por si te vemos, pero no nos hemos cruzado. Vine desde Alcaniz , Mas de las Matas, Castellote ,la Balma , Morella ,Castellón. De hecho, el viaje ha sido inspirado por tu aventura.
    Sigue así, y si alguna vez , pasando por Castellón tienes tiempo y ganas para tomar una cerveza bien fresca….aquí estamos.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias. Habría estado bien encontrarnos por allí.
      A lo de la cerveza no te digo que no. Voy a menudo a Castellón. Espero estar por allí este fin de semana y en agosto.
      Saludos. ✌🏻

      Me gusta

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