Ruta al Pozo de los Aines

Hacía ya demasiados días que por unas u otras cosas no salía a hacer una de mis rutas en moto. Por fin vuelvo a la normalidad y puedo seguir disfrutando de mis pequeñas escapadas que me descubren lugares tan interesantes como los de esta ocasión.

Por casualidad vi una foto que despertó mi curiosidad por conocer el mundo que me rodea. Se trataba de un lugar conocido como Pozo de los Aines. Una sima que se encuentra en la población de Grisel, muy cerca de Tarazona.

De camino a Grisel, como iba sin ninguna prisa fui haciendo paradas en algunos sitios que tenía pendientes y en otros que se me iban ocurriendo sobre la marcha.

Palacio de la Condesa de Bureta

El primer alto en el camino fue en Bureta. Un pueblo situado en la comarca del Campo de Borja.
De esta localidad sabía del Palacio de la Condesa de Bureta.
Esta condesa fue una heroína por su labor en Los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia. Creó un cuerpo de Amazonas que se dedicó a prestar socorro a los heridos y al aprovisionamiento de víveres y munición para los combatientes.

Lo que no sabía era un dato curioso sobre su iglesia que si te fijas está sin acabar.
Esta iglesia es de finales del siglo XVII y resulta que cuando comenzaron a construir las torres llegó un momento en que, por lo que fuera descontinuaron las obras y estas se quedaron a medio hacer.

En esta imagen vemos el antes y el después de los pequeños retoques de pintura.

 

¡Quién iba a decir a doña Cecilia, la restauradora que su restauración iba a tener semejante repercusión a nivel mundial!
Antes poca gente de fuera de Aragón sabía de la existencia de Borja. Tras conocerse la noticia de la curiosa restauración se desencadenó un fenómeno que atrajo al pequeño santuario a visitantes de todo el mundo. Australia, Japón, Estados Unidos… ya se han superado las 200.000 visitas desde que se comenzaron a contar y hay una amplia oferta de merchandising sobre la curiosa nueva imagen del Ecce Homo. Botellas de vino, camisetas, pegatinas…

Santuario de Misericordia

El santuario además es un bonito lugar al que acuden familias y grupos de amigos para disfrutar de buenas barbacoas. El lugar está bien acondicionado para ello y también las vistas son buenas cuando el día está despejado.
Santuario de Misericordia

A ver el Eccehomo no pude entrar por estar cerrado en ese momento, aunque como ya lo vi hace un par de años tampoco me importó mucho.

Emprendí otra vez la marcha. Esta vez ya fui directo a Grisel, donde está la sima que quería ver.
En poco tiempo ya estaba allí. Nada más llegar a la entrada del pueblo ya hay indicaciones para llegar al pozo que está muy cerca.

Hay dos zonas amplias de aparcamiento. Para llegar a la segunda y más cercana al pozo hay que cruzar un tramo de camino que se usa para conducir las aguas de un riachuelo que pasa por allí. 
Llegando al Pozo de los Aines

Me gustó la idea de cruzar con la moto por el riachuelo que discurría sobre un suelo de hormigón. Se me ocurrió que podría hacer un vídeo dejando el móvil apoyado por algún sitio y luego hacer fotos mediante capturas de pantalla, así que eso fue lo que hice y el resultado no es malo.
Cosas que tiene salir de ruta sin ninguna prisa.

Desde el parking se llega andando en un par de minutos al pozo siguiendo una pista de tierra.
Cuando está uno llegando no se espera encontrar semejante agujero así por las buenas.
De repente, en medio de un campo de olivos se abre el pozo de más de veinte metros de diámetro y unos treinta de profundidad.
Pozo de los Aines

Se puede acceder a el hasta la mitad de profundidad más o menos por unas escaleras que terminan en un balcón que se hizo a modo de mirador.
Resulta chocante y curioso observar las diferencias en la vegetación entre dentro y fuera del pozo.
En el exterior hay olivos y algún que otro matorral. Dentro, sin embargo hay lianas, nenúfares y plantas que le dan un aspecto casi tropical.
La profundidad y una pequeña laguna en el fondo de la sima crean un microclima con una temperatura media, casi constante de unos diez grados centígrados y se dan plantas que solo pueden vivir allí.

Junto al pozo hay unas mesas y bancos a modo de merendero. Es un buen sitio para visitar con niños si piensas pasar un día por esta zona en familia.
Interior del pozo

El pozo de los Aines fue resultado de la acción de la naturaleza. Estratos calizos y yesosos fueron disolviéndose debido a las aguas subterráneas hasta que se produjo el hundimiento que dio lugar a esta sima allá por la edad media.
Sin embargo nos encontramos en las inmediaciones del Moncayo, una zona repleta de leyendas y, por supuesto el pozo de los Aines también tiene las suyas.
La más popular cuenta que el lugar que ahora ocupa la sima era el campo de labor de un morisco que no guardaba el precepto cristiano de ir a misa los domingos y, en lugar de guardar descanso en las festividades cristianas seguía trabajando sus tierras.
Entonces, en el día del Corpus Christi fue a trabajar como otro día cualquiera y sufrió como castigo divino el que se tragase la tierra su campo, sus bienes y a quienes estaban con el laborando en aquel día festivo.

Seguro que aquella historia infundió mucho miedo a quienes se resistían a observar las festividades religiosas en la época.

Tras la visita del pozo fui deshaciendo algo de camino hasta llegar a Tarazona.
Siempre me ha gustado la imagen que ofrece esta pequeña ciudad al verla desde la carretera.
Esta vez paré solo un momento y apunté en mi lista de tareas pendientes el hacer una visita más detallada a esta población. Tiene monumentos y curiosidades como su plaza de toros vieja, que era el interior de un patio de viviendas circular y allí tenían lugar los festejos taurinos.
Volveré en otra ocasión para recorrerla.

Salí de Tarazona con dirección a Soria para tomar el desvío al siguiente pueblo que quería visitar: Los Fayos.
Tarazona

Los Fayos es una pequeña población, también muy cercana al Moncayo en la provincia de Zaragoza.
Está construido al abrigo de una imponente pared rocosa que le da un aspecto muy especial y en la orilla del río Queiles.
Es uno de esos pueblos que merecen una parada para contemplarlos y observar todos los detalles de su entorno. Por ejemplo lo vulnerable que sería en tiempos antiguos al poder ser atacado desde la altura de sus cortados y las cuevas que servían de refugio en caso de ataque. 
Los Fayos

Personalmente el pueblo me parece de postal. Es uno de tantos que no son muy conocidos y que uno se encuentra por casualidad. Esta es una de las cosas que más me gustan cuando salgo a recorrer mundo con mi moto, el descubrir este tipo de lugares.
Los Fayos

Sobre Los Fayos se construyó la Presa del Val. Un embalse que recoge las guas del río Val y que está ahí como espada de Damocles amenazando en silencio al pueblo que está casi pegado al otro lado del muro que contiene semejante masa de agua.
Embalse del Val

En este punto comencé mi camino de regreso a casa. Lo hice por la carretera que va circundando por las poblaciones de la falda del Moncayo hasta llegar por Trasmoz a Vera de Moncayo.
Castillo de Trasmoz

Ya he pasado unas cuantas veces por esta carretera. En alguno de mis post antiguos ya conté las curiosidades de Trasmoz, el único pueblo excomulgado y oficialmente maldito de España. 

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