Viajando por la provincia de Zaragoza. Recorrido por el sistema Ibérico

Fueron muchos días los que estuvimos sin poder salir a viajar en moto, así que en cuanto surgió la oportunidad nos pusimos en marcha en una ruta de tres días por nuestra provincia. Zaragoza

Pero… ¿tres días? ¿Da para tanto la provincia en la que vive uno? Parece que sea un territorio solo para hacer salidas con los amigos para almorzar y de vuelta a casa.

¿Si? Sigue leyendo y verás.

¿Cuántos lugares con encanto conoces en tu provincia? Seguro que unos cuantos. Y seguro que un solo día no te da para recorrerlos todos.

Pues esa fue la idea a la hora de preparar esta ruta. Unir en un viaje el Moncayo, continuar por el Sistema Ibérico recorriendo el tramo zaragozano del Camino de la Vera Cruz, adentrarnos por la zona de balnearios y volver por el Campo de Daroca. Un territorio que si lo visitas en detalle da para mucho.

Comenzamos la ruta mi amigo Marco y yo desde Utebo para llegar al Santuario de Misericordia en Borja. Esta etapa la realizamos por carreteras secundarias, de esas que tanto me gustan. Dejamos la nacional en Pedrola, pasamos por Pozuelo de Aragón y Ainzón y finalmente Borja.

Santuario de Misericordia. Borja

El Santuario de Misericordia es un lugar tranquilo y fresco. Ideal para pasear, tomar algo o comer con amigos o familia.

Santuario de Misericordia

La temporada ideal para visitarlo es cuando hace buen tiempo y calor, ya que es muy agradable estar a la sombra de los enormes árboles centenarios que encontrarás allí.

Vistas desde el santuario

Las vistas, aunque coartadas por neblina debida a las tormentas de los días anteriores abarcan gran parte del Valle del Ebro. No es que sea muy alto el monte en el que se encuentra, pero es de los que más destacan en los alrededores.

Desde el santuario nace un camino asfaltado que conduce al calvario.

Calvario

Una vez alcanzado el calvario surgen dos caminos, uno a la izquierda y otro a la derecha. Tomamos el de la derecha, que nos llevó hasta un bar que estaba cerrado, pero que tenía un mirador con mejores vistas aún que las que habíamos contemplado poco antes.

Mirador cerca del calvario

La primavera favorecía al paisaje haciendo verdear los campos de trigo y la vegetación que había surgido con las últimas lluvias.

Volvimos de nuevo al calvario para seguir esta vez el camino de la izquierda y que fue a parar a un puesto de vigilancia contra incendios.

Vistas desde el puesto de vigilancia contra incendios

De nuevo y como era de esperar las vistas desde allí eran espectaculares. Con el Moncayo intentando asomarse por encima de las nubes, los muchos pueblos que se divisaban y la conversación con el forestal al cargo contándonos sitios que visitar y curiosidades de la zona pasamos un buen rato.

Una de las cosas que nos contó el guarda fue la existencia de una pista por la que podíamos ir a El Buste, el siguiente pueblo en nuestro itinerario. Es un camino que se encuentra en muy buen estado y que nos encantó.

Camino hacia El Buste

Lo recorrimos disfrutando del paisaje, pasamos junto a algún parque eólico. Nos alegramos al descubrir este camino gracias a las indicaciones del guarda forestal.

Camino hacia El Buste

Tras unos cuantos kilómetros de pista de tierra salimos a la carretera que va de Borja a a El Buste, muy cerca del mirador que lleva el nombre de este último pueblo.

Hace algún tiempo me hablaron de este mirador y tenía ganas de conocerlo, así que volvimos a parar.

No nos defraudó. Vale la pena acercarse y otear la gran extensión de tierra que se abarca desde allí.

Mirador de El Buste

Tomamos unas cuantas fotos y continuamos hacia El Buste. El pueblo que apunto estuvo de desaparecer arrasado en unos pocos segundos hace unos cuantos años ya.

Todo ocurrió una mañana de niebla. Fue el catorce de marzo de 1.972, cuando una escuadrilla de aviones de combate Phantom norteamericanos volvía de realizar un ejercicio de entrenamiento en el campo de maniobras de las Bardenas Reales. Iban con dirección a la base aérea de Zaragoza.

Por alguna razón desconocida volaban a muy baja altura. Tanto que los dos primeros aparatos se estrellaron contra las rocas del cerro llamado Puntal de San Roque y que está junto al pueblo.

Un sobresaltado despertar para esta tranquila localidad que por entonces contaba con unos 270 habitantes.

El Buste

El impacto provocó una explosión con la consecuente lluvia de fragmentos ardiendo de los dos aviones, cayendo sobre muchos tejados del pueblo, abriendo grandes boquetes en las casas y provocando conatos de incendio que los habitantes pudieron sofocar rápidamente.

Con solo diez metros que las aeronaves hubiesen volado más bajas habrían hecho desaparecer este pequeño pueblo por completo.

Resulta increíble que este accidente solo causara la muerte de los cuatro tripulantes de los cazas y de algunos animales que estaban junto al lugar del impacto.

Hoy, El Buste apenas llega a 70 pobladores, pero casi medio siglo después de aquel accidente de aviación los recuerdos permanecen imborrables en la memoria de quienes lo presenciaron.

Continuamos nuestro camino pasando por Tarazona. Allí tomamos lo que iba a ser nuestro almuerzo, pero que por la hora más bien resultó ser comida.

Poco antes de comenzar este viaje descubrí la existencia del Camino de la Vera Cruz. Se trata de una vía que viene de Francia, entra en España por el Pirineo Navarro y termina en Caravaca de la Cruz, Murcia. El paso por Aragón lo hace primero por la provincia de Zaragoza, entrando por Tarazona viniendo desde Tudela, continúa hasta Daroca y comienza en la provincia de Teruel entrando por Calamocha y saliendo por Libros en el sur de la comunidad Aragonesa.

Camino de la vera cruz

Nosotros sólo podíamos hacer el tramo Zaragozano, por lo que lo fuimos siguiendo hasta Daroca.

De Tarazona debíamos ir a Illueca. Hicimos este tramo comenzando por el Puerto de la Chabola para entrar en la Comarca del Aranda.

Comienzo del Puerto de la Chabola

He pasado muchas veces por este puerto, pero pocas o ninguna lo he visto tan verde como en esta ocasión.

Puerto de la Chabola

Lo bonito que estaba el monte y nuestro viaje, sin prisas ni horarios hacía que de vez en cuando fuésemos parando a contemplarlo todo.

Contemplando el paisaje

La carretera, aunque no estaba muy mal tampoco inspiraba mucha confianza. No era raro encontrar gravilla en algunas curvas. Además, una tormenta caída el día anterior había arrastrado tierra de algunos caminos depositándola sobre el asfalto.

Este era el tráfico que había

Poco a poco íbamos avanzando. Dejamos atrás Tabuenca y pasamos por Tierga, donde además de las nubes, que se iban oscureciendo rápidamente comenzamos a ver algunos rayos anunciando un buen chaparrón.

Vista de Tierga

Pasamos por Tierga y tomamos el desvío a Trasobares. Allí la lluvia pasó de amenaza a realidad.

Lo malo de que lloviese era que las alforjas que usamos en este viaje no son impermeables. Lo mismo pasaba con el saco de dormir y la tienda de campaña que llevábamos por si acaso no encontrábamos alojamiento.

Este problema lo resolvimos gracias al arco que tantas veces había visto en Trasobares. Metimos allí las motos a resguardo y nosotros nos metimos al bar La Ponderosa que está allí mismo.

Arco de Trasobares

Este arco forma parte de la fachada del convento que alli había. Se construyó en 1.531 y debió tener unas dimensiones considerables.

Nos vino bien como refugio

Aparte del arco y la fachada poco más se conserva del edificio original. Lo cierto es que nos vino muy bien para mantener seco nuestro equipaje y nosotros mismos.

Emprendiendo la marcha tras la tormenta

Lo bueno de las tormentas de verano es que pasan pronto, así que pronto pudimos emprender de nuevo la marcha.

Puente romano de El Batán

La carretera estaba mojada todavía, pero los olores provenientes de la vegetación húmeda hacían especialmente placentera la conducción.

Carretera de Oseja

Atravesamos Calcena y nos desviamos hacia Oseja para llegar al cruce con la carretera que llega a Aranda de Moncayo.

Poco antes de Aranda está el embalse de Maidevera. El entorno del embalse es muy bonito. Sobretodo en esta época, cuando está hasta el límite de su capacidad.

Embalse de Maidevera

Pasamos buena parte de la tarde viendo cosas y lugares interesantes por allí, como el conocido yate. En su día fue una opción de alojamiento que podías alquilar y estaba muy bien, pero llegó un día en que se cerró el negocio.

No tardaron mucho en llegar los amigos de la destrucción y lo dejaron hecho una pena. Por lo visto en este país es imposible que las cosas se mantengan cuidadas o, al menos que se respeten.

Embalse de Maidevera

Este paraje está lleno de rincones donde perderse.

Río Aranda

Es otro de esos lugares en los que se puede pasar un día muy agradable.

Embalse de Maidevera

En Maidevera habíamos quedado con nuestro amigo Oscar, que nos proporcionó el alojamiento para esa noche en una cabaña que tiene junto al lago.

Preparando la cena

Pronto encendimos el fuego en la chimenea que nos sirvió para preparar nuestra cena.

El alojamiento fue todo un lujo

La cena en buena compañía fue una estupenda forma de terminar el fantástico primer día de ruta que acabábamos de disfrutar.

Tras un gran primer día inmejorable comenzamos el segundo.

Comenzando la segunda jornada

Recordemos que desde Tarazona veníamos siguiendo el camino de la vera cruz. El plan era continuarlo de la misma forma que el día anterior, visitando también las zonas cercanas interesantes.

El siguiente punto por el que pasaríamos sería Illueca.

Ermita de Santa Bárbara. Gotor

Para ello tendríamos que pasar antes por Jarque de Moncayo y por Gotor.

Pronto alcanzamos Illueca.

Toda esta zona es muy conocida por su tradición en la industria del calzado desde el siglo XVII. Hoy, aunque la fabricación está de capa caída sigue siendo un buen sitio para comprar buen calzado a buen precio.

Castillo palacio de los Luna. Illueca

Dominando Illueca desde lo alto destaca el castillo palacio de los Luna. De estilo mudéjar renacentista con influencias italianas y que. Comenzó su construcción allá por el siglo XIV. Fue el lugar de nacimiento en el año 1325 de Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna.

Carretera de Embid de la Ribera

Continuando nuestra ruta por el camino de la vera cruz pasamos por Sabiñán para dirigirnos a Embid de la Ribera. Toda esta carretera hasta Calatayud es especialmente tranquila y bonita.

Central de Embid

Nada más llegar a Embid llaman la atención los puentes de hierro del ferrocarril y los túneles de este para salvar el accidentado terreno.

Un poco más adelante impacta la antigua central eléctrica de Embid. Construida en 1.934 a orillas del Jalón. Está en gran parte abandonada, aunque sigue funcionando como subestación.

Casas junto a la central

Junto a la central hay dos casonas abandonadas, de buena planta que, en su día debieron ser casi una mansión. No se si serían vivienda de algún directivo de la empresa. El caso es que da pena ver semejantes edificios en ese estado.

Embalse de la Tranquera

Siguiendo nuestro camino vamos subiendo y bajando puertos de montaña hasta llegar a Calatayud y seguidamente a Ateca por la antigua carretera de Madrid. La Nacional IIa, también muy poco transitada. Pasado Ateca nos desviamos por Castejón de las Armas y Carenas para llegar al Embalse de la Tranquera.

Embalse de la Tranquera

Igual que el embalse del día anterior estaba lleno a rebosar, ofreciendo bonitas postales.

Embalse de la Tranquera

Este embalse se llena con las aguas de los ríos Mesa y Piedra. Este último es el que da el nombre al famoso Monasterio de Piedra. Un paraje lleno De Fuentes, manantiales y cascadas, pero que debido a la pandemia que estaba sacudiendo el mundo estaba cerrado.

Ermita de San Daniel

Nosotros seguimos remontando el Valle del río Mesa, primero hacia Jaraba y luego hacia Calmarza. Este último pueblo está ya en el límite con Castilla La Mancha, concretamente con la provincia de Guadalajara.

La estrecha carreterilla ofrecía también bellos paisajes y lugares, como la ermita de San Daniel.

Carretera de Jaraba a Calmarza

Por fin llegamos a Jaraba y allí nos dio la hora de comer. Y eso fue lo que hicimos sin perder mucho tiempo.

Jaraba es un pueblo conocido por sus balnearios y sus manantiales en los que se embotella agua mineral. Además de esto impresionan sus paisajes rocosos, algunos con curiosas formas fruto de la erosión y llenos de vegetación.

Santuario de la virgen de Jaraba

Y ¿qué decir de la carretera que conduce a Calmarza? Decir que simplemente es espectacular se queda corto.

A medio camino entre estas dos últimas poblaciones está el santuario de la virgen de Jaraba. Se entra por un cañón con grandes cortados y allí está, colgando en la pared rocosa. Impresiona descubrirlo cuando no te lo esperas.

Este fue otro de los sitios que no se podía visitar. Estaba cerrado.

Cañón junto al santuario

Viendo aquellos maravillosos paisajes llegó el final del día y no teníamos dónde pasar la noche. Además en unos pocos minutos se nubló y comezó a llover.

Como no teníamos refugio cercano y la cosa se ponía fea por momentos decidimos montar la tienda rápidamente esperando que dejase de llover pronto, pero así se pasó toda la noche. Lluvia fuerte hasta el día siguiente a las nueve de la mañana.

Aunque llovió bastante no pasamos mal la noche allí. En cuanto dejó de llover recogimos todo y a desayunar para comenzar el tercer día de viaje.

Alojamiento del segundo día

Al principio pensamos en llegar a Daroca, final del camino de la vera cruz en la provincia de Zaragoza por carreteras secundarias, pero en vista de lo que había empeorado el tiempo decidimos completar el recorrido volviendo a Calatayud por Nuévalos y ya por nacional a Daroca.

Montón

La carretera de Calatayud a Daroca no era fea y pasaba junto a algunos pueblos bastante bonitos, aunque no paramos en ninguno.

Los dos días anteriores casi pasamos calor, pero ahora hacía bastante frío, mucho viento y de vez en cuando nos caía algún chaparrón.

Entrada a Daroca

Finalmente llegamos a Daroca, donde paramos a tomar un café poco antes de que el tiempo empeorase más aún.

Parados junto al arco de entrada a la ciudad recordé el tiempo en el que la carretera nacional lo atravesaba. Todo el tráfico que circulaba entre Zaragoza y Teruel pasaba por allí. Hasta que por fin, para descanso de los darocenses el tráfico se sacó fuera de la población.

Así, mientras conversábamos sobre estos asuntos comenzaron a caer algunas gotas de lluvia que nos hicieron marchar de allí con prisa. Por lo demás, entre dos o tres tormentas que nos pillaron y mucho viento que nos azotaba llegamos hasta Zaragoza, donde cada uno tomó rumbo a su casa y dimos el viaje por terminado.

Aún con el mal tiempo del último día el viaje fue maravilloso. Lo repetiría sin dudarlo.

Puede que sigas pensando que un viaje sin poder salir de tu provincia no va a ser gran cosa, o que no merece la pena, pero créeme. Si te lo planteas puedes organizarte un viaje inolvidable. Uno de esos que sin irte lejos te dejará el sabor que dejan los grandes viajes en moto.

Dioni Salavera

6 comentarios sobre “Viajando por la provincia de Zaragoza. Recorrido por el sistema Ibérico

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